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Distancia media a la Tierra 384.500 Km.
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Masa respecto a la Tierra 0,012
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Diámetro 3.475 Km.
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Duración de un día 29,5 días terrestres
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Duración de un año 365 días terrestres
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Gravedad respecto a la Tierra 0,17
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Nuestro único satélite, la Luna, no es un caso corriente entre las demás lunas del
sistema solar por su gran tamaño en comparación al plante que orbita. Lo nomal es que
el planeta sea cientos o miles de veces más grandes que el satélite. Casi se podría decir
que el conjunto Tierra-Luna es un sistema doble de planetas.Sin embargo, esta
cercanía es el único parecido existente entre ambos.
La diferencia más obvia es que en la Luna no existen ni atmósfera ni agua en estado
líquido. A partir de esto, todo es distinto entre ambos planetas.
Uno de los hechos más aparentes al observar la Luna con un telescopio es la gran
cantidad de cráteres que pueblan la superficie lunar, originados por el incesante
impacto de meteoros durante miles de millones de años. Al no haber atmósfera,
cualquier cuerpo celeste impacta directamente sobre la superficie lunar con toda su
masa y su energía dando lugar a un cráter. Si se trata de un cuerpo de cierta entidad, el
cráter podrá tener docenas o cientos de kilómetros de radio. Junto a ésto, hay que
tener en cuenta que nuestro satélite carece de atmósfera y de movimientos geológicos
que perturben el estado de la superficie, por lo que los cráteres que ahora vemos
podrán tener una antigüedad de varios miles de millones de años.
Para los habitantes de la Tierra, la Luna siempre muestra la misma cara. Esto se debe a
lo que se conoce como "rotación sincrónica" y consiste en que nuestro satélite da una
vuelta a la Tierra en el mismo período que utiliza para dar una vuelta sobre sí misma.
Es posible que esta sincronicidad se deba a la atracción gravitatoria ejercida por
nuestro planeta sobre la parte más densa de la Luna, similar al efecto inverso, las
mareas, inducidas sobre la Tierra por la gravedad lunar.
Pese a esta rotación sincrónica entre ambos planetas, no hay que pensar erróneamente
que el lado de la Luna que no vemos es el “lado oscuro”. En esta parte de nuestro
satélite llegan los rayos solares igual que a cualquier otra parte del planeta. Las fases
lunares nos revelan qué parte de la superficie visible está siendo iluminada y qué parte
permanece a oscuras, cediendo su “ración de rayos solares” a un casquete de la cara
oculta.
Hasta ahora, la Luna es el único objeto en el Sistema Solar al que los humanos han
llegado. Desde 1969 a 1972, las misiones Apolo permitieron que doce seres humanos
pisaran la superficie lunar. El fruto de dichos viajes, aparte del empujón tecnológico
que supuso para la carrera espacial, fue una colección de rocas lunares y el haber
demostrado que la Humanidad ya está lista para empezar a viajar y colonizar otros
planetas.
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